La vida de Justo Gallego y su catedral, llegan a Francia en forma de documental

0
90
Justo Gallego. Fuente Twiter

París (EFE).- Construir una catedral para Dios, a quien no había podido dedicar su vida como monje. Esa fue la misión de Justo Gallego, el hombre que pasó 60 años levantando él solo una catedral a las afueras de Madrid y cuya historia llega ahora a Francia en forma de documental, poco más de un año después de su muerte.

¿Era un genio? ¿Era un loco? ¿Era ambas cosas? Esas son algunas de las preguntas que sobrevuelan «La catedral», un largometraje que firman el director eslovaco Denis Dobrovoda y el periodista y guionista escocés afincado en Burgos Matthew Bremner.

Ambos tenían «ganas de intentar contar la historia definitiva», explica a EFE Bremner, de una construcción que saltó a la fama en 2005, en un anuncio de la marca de bebidas Aquarius, pero que mucha gente no sabría decir si se trata de algo real o si fue solo una campaña publicitaria. Se encuentra, sin embargo, a tan solo 20 kilómetros de Madrid, en Mejorada del Campo.

«Cuando vas allí y ves lo grande que es, es increíble que lo hizo sin saber casi leer. Y lo hizo básicamente solo», precisa el guionista del proyecto.

El documental de Dobrovoda y Bremner tuvo ya una gran puesta de largo en 2022, en el Festival de Cine de Cracovia, donde ganó el premio a la mejor película documental y quedó, por tanto, preclasificada para los Oscar.

Este 2023, sus creadores planean mostrar la cinta en la tierra de Justo Gallego, España, y por Latinoamérica, pero antes la película hace una parada en Biarritz, en el Fipadoc, uno de los grandes festivales europeos de cine documental.

Todo comenzó con una visita a España de Dobrovoda (amigo de Bremner desde la universidad) en 2018, que acabó convirtiéndose en una estancia de trabajos de albañilería improvisados para Justo Gallego.

El periodista escocés afincado en Burgos había conocido su nombre a través de historias sueltas de la prensa y planeaba escribir un artículo sobre él. Pero una vez en Mejorada del Campo, Dobrovoda, director de cine, tuvo claro rápido que allí había una película.

Un Vaticano reciclado a las afueras de Madrid

Convencer a Justo de hacer un documental no fue, sin embargo, tan fácil. A sus 93 años entonces, la cabeza de este cristiano obsesivo -quiso ser monje, pero no le permitieron quedarse en el monasterio en su juventud- iba y venía, como admite él mismo en la película, y sus cambios de humor eran frecuentes.

«La primera semana, cuando estuvimos allí para ayudarle, el trato hacia nosotros era mucho más cálido, todo era mucho más fácil. Luego cuando llegamos con cámaras, que lo habíamos acordado con Ángel (ayudante de Justo Gallego en sus últimas décadas), pues se puso un poco más difícil y hubo como unos enfrentamientos», rememora Bremner.

Justo Gallego vivía obsesionado con terminar el proyecto al que había consagrado su existencia y ya se había sentido antes, en cierta medida, «traicionado» por las cámaras. Él concebía la catedral como una ofrenda a Dios, pero el anuncio que la hizo famosa la vendió como una hazaña individualista para vender refrescos.

Sin esa atención, sin embargo, esta edificación artesanal -construida a imagen del Vaticano con materiales reciclados y donaciones- nunca hubiera llegado al punto en el que está ahora, aún «alegal», pero en proceso de revisión por expertos y autoridades que se muestran sorprendidos de la estabilidad del templo.

Justo Gallego: un «protoecologista»


«Era como una persona de la Edad Media, pero esa es otra contradicción. Era una persona muy anticuada en su forma de ver el mundo, pero también era como muy moderno en muchos otros aspectos. O sea, el hecho de que construyó la catedral a base de materiales reciclados… era como un protoecologista por así decirlo, sin saberlo», opina el guionista de «La catedral».

Justo Gallego falleció a finales de 2021, poco después del fin del rodaje de este documental, y su edificio quedó bajo custodia de Ángel, su fiel ayudante, y de la oenegé Mensajeros de la Paz.

Para Bremner, a pesar de la desaparición de Justo, el proyecto está en «buenas manos» y seguirá adelante, si bien su existencia es a la vez inseparable de la historia de su creador.

«Tenía la energía y la tenacidad para seguir construyendo y, eso sí, yo creo que sí hace que sea un genio. Pero también para tener ese impulso y ese ímpetu para poder construir una cosa tan extravagante como la catedral, tienes que ser un poco loco, creo», resume el periodista escocés.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí