Sargadelos alega que quiso evitar ERE, pero los empleados tuvieron mala fe y se negaron a negociar

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fábrica sargadelos

Los representantes de Sargadelos han afirmado hoy, durante el juicio sobre el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en las plantas de Lugo y A Coruña, que hicieron “todo lo posible, lo humano y lo divino” para evitar los despidos, pero que los trabajadores tuvieron “mala fe” y se negaron a negociar.

El responsable de Recursos Humanos de la empresa, Javier Remeseiro, se ha sentado en el banquillo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) por el caso que terminó con el despido de setenta trabajadores en las factorías de Sargadelos (Cervo, Lugo) y O Castro (Sada, A Coruña).

Los sindicatos CCOO, UGT y CIG han impugnado el ERE de extinción con el que se mostraron en desacuerdo desde el principio y han llamado la atención sobre diferentes irregularidades que se produjeron, como que los empleados de los distintos puntos comerciales de Sargadelos, tanto a nivel gallego como nacional, no tenían representación sindical ni constancia del proceso.

La representante legal de la empresa ha afirmado que ésta “ha hecho todo lo posible, lo humano y lo divino, para encontrar una solución y se ha encontrado un muro”, que ha sido la “mala fe” de los empleados por negarse, ha manifestado, a examinar la mala situación económica con once trimestres seguidos de descenso en la actividad.

Durante el proceso, los abogados que representan a los trabajadores han asegurado que “la empresa ha mantenido siempre exactamente la misma postura sin que existiese ningún tipo de ofrecimiento o alternativas para paliar los efectos de este despido colectivo”, aunque estas ofertas llegaron “después de la decisión final”.

También han sostenido que las dos factorías no representan una empresa común como dicen diferentes informes de la inspección de trabajo, una causa que piensan que provoca la nulidad del ERE. En su opinión, lo que se buscó desde Sargadelos era hacer un despido colectivo para evitar compensaciones económicas pactadas previamente como las que se recogen en el convenio colectivo.

Remeseiro ha dicho, sobre este asunto, que no sabe si “había convenio colectivo, pero nunca se aplicó para nada” y ha confesado que efectivamente había varios informes que “negaban la existencia del grupo de empresas”.

En su relato ha dejado constancia de que el personal de los diferentes locales comerciales no tenía representación sindical y solo fue informado del ERE de palabra, aunque estos establecimientos no están en concurso de acreedores, un proceso que solo afecta a O Castro y Sargadelos.

Primero se hizo un ERE de reducción de jornada de un veintitrés por ciento, luego uno temporal de un año entre las dos factorías, porque había excedente de productos suficiente en los almacenes, y más tarde se planteó el definitivo de extinción, que se topó con la oposición de los empleados.

“No querían constituir la comisión representativa y no querían aportar absolutamente nada durante el periodo de consulta. Se enrocaron ahí, solo querían retirar el ERE de extinción, prejubilaciones y un ERE temporal, querían mantener el empleo a toda costa y no valorar la parte económica. Lo único que buscaban era una causa de nulidad, que faltase algún papel”, ha subrayado.

Su letrada ha añadido que la empresa “tenía como objetivo la recuperación económica que intentó con un ERTE, la venta de muebles y diferentes medidas con el objetivo de aumentar la facturación, aunque todas fueron infructuosas”.

El juzgado de lo Mercantil número dos de A Coruña notificó el pasado 7 de abril que declaraba en situación legal de concurso voluntario conjunto a las entidades Fábrica de Cerámica do Castro y Sargadelos y constataba obligaciones vencidas e impagadas de ambas por casi siete millones de euros a 31 de enero de 2014.

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