Una policía narra el acoso de su expareja y colega:”Le sentía siempre detrás” La fiscal, ha elevado la petición de pena inicial de dos años y medio de cárcel hasta tres años y cuatro meses al considerar que se trata de un delito continuado de descubrimiento y revelación de secretos

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Policia Nacional

Madrid, 23 abr (EFE).- Una agente de la Policía Nacional ha relatado hoy cómo su expareja, también agente, la acosaba hasta hacerle sentir que estaba “siempre detrás” de ella, utilizando información que obtenía de sus dispositivos electrónicos y de datos de la Policía, accesos “compulsivos” que él ha reconocido.


 

Así lo ha manifestado la víctima durante el juicio que hoy ha quedado visto para sentencia ante la Audiencia de Madrid contra Alberto G.F., acusado de espiar a su expareja desde 2014 a 2017 sirviéndose de la base de datos de la Policía Nacional, hechos por los que la fiscal ha elevado hoy su petición de pena hasta tres años y cuatro meses.

La víctima ha relatado hoy que su ex pareja la acosaba por WhatsApp llegando a mandarle hasta 400 mensajes en un día y le mencionaba datos de su vida privada y de su paradero que sólo podía haber conseguido a partir de sus dispositivos electrónicos y del acceso a la base de datos de la Dirección General de Policía.

Él hacía alusión a conversaciones privadas de índole sexual que ella había mantenido con su entonces pareja, haciéndole sentir “humillada” y “vejada”, según ha manifestado la propia víctima, y le demostraba tener conocimiento de cuál era su paradero y con quién estaba de vacaciones cuando ésta trataba de ocultarlo.

El acusado ha reconocido haber hecho “consultas compulsivas” sobre su expareja -hasta 36 en un año según el fiscal- en la base de datos Argos de la Dirección General de la Policía, donde pudo ver en qué hotel se hospedaba y con quién, pero ha manifestado que su intención no era “controlarla”.

Alberto ha dicho que realizaba estas búsquedas “sin sentido” y ha explicado que entraba y volvía a salir del programa una y otra vez a sabiendas de que la información sería la misma, que era “consciente” de que aquello estaba “mal” y hasta se asustaba de su propio comportamiento.

En cuanto a las conversaciones privadas de sus dispositivos, Alberto ha explicado que un día de abril de 2016 que se quedó en casa de ella cuidando al hijo de ambos, que ahora tiene seis años, cogió el iPad de ella y cuando lo desbloqueó, apareció una conversación en la pantalla que leyó, pero no en su totalidad.

La víctima ha contado que, desde que cesaron su relación después de cuatro años en 2014, él la acosó y humilló continuamente, insultándola y vejándola “como mujer, como madre y como persona”.

Alberto, preguntado sobre estas conversaciones, ha reconocido haber enviado mensajes en los que se podía leer “tu estado natural es de loca”, “de tonta no tienes nada y de buena, menos” o “no te falto al respeto porque no te lo he tenido nunca”.

Sin embargo, el autor ha dicho que estos mensajes están “fuera de contexto” y que cuando ella decía que le agobiaba, él enseguida la pedía perdón, manteniendo una actitud que su defensa ha calificado de “cansino” pero no de acosador, razón por la que pide una sentencia absolutoria.

La fiscal, sin embargo, ha elevado la petición de pena inicial de dos años y medio de cárcel hasta tres años y cuatro meses al considerar que se trata de un delito continuado de descubrimiento y revelación de secretos.

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