La moda de baño de España, calidad, oficio y “momentos de felicidad”

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Colección Guilermina Baeza
Colección Guilermina Baeza
Colección Guilermina Baeza

Avalada por décadas de experiencia, la industria española de moda de baño trabaja para crear prendas de “diseño” y “calidad”, lucha por recuperar los oficios de costura y trata de proporcionar “momentos de felicidad”.

 

“¿Quién no asocia un bañador a un momento dulce y divertido?” pregunta con complicidad Belén Larruy, directora creativa de Guillermina Baeza, durante el undécimo desayuno “60 minutos de moda con EFE Estilo”, para afirmar a continuación: “Diseñamos prendas para momentos de felicidad”.

Un encuentro informativo en la Agencia Efe en el que también han participado Dolores Cortés, Lenita Burman y Luis Mentado, dúo creativo de la firma Lenita&XTG, además del presidente de ACME, Modesto Lomba, en representación de la pasarela canaria Moda Cálida.

Estos diseñadores, orgullosos de lucir en su etiqueta el “made in Spain”, han decidido volver a concentrar su producción en territorio nacional.

“Preferimos asumir costes más altos, pero fabricar cerca de casa. Así, es más fácil controlar todo el proceso y reaccionar ante cualquier imprevisto”, asegura Burman, que produce en las islas Canarias y lo promociona en su etiquetado.

Aunque todos coinciden en que el consumidor estudia los precios, la diseñadora Dolores Cortés considera que también se busca “calidad y diseño”.

Prueba de ello es que “hay una activación del mercado español, hay más movimiento en las ventas”, un impulso económico que alienta a las firmas para recuperar talleres y oficios, como el clásico de corte y confección.

“Volver a España ha sido una decisión en pro de la calidad, además de que tenemos la intención de ayudar a potenciar la economía española”, apunta Belén Larruy, partidaria de ofrecer más calidad sin incrementar el precio para fidelizar clientela.

Lomba, miembro del jurado en múltiples ediciones de la pasarela internacional Gran Canaria Moda Cálida, que cuenta con una Semana de la Moda de Baño, única en Europa, asegura que “lo barato sale caro” y opina que “somos irresponsables cuando compramos a bajo precio”, porque pueden no estar garantizadas unas condiciones laborales adecuadas.

Detrás de un sencillo traje de baño, además de diseño, patronaje y confección, existe una importante labor de investigación y desarrollo hasta conseguir tejidos seguros, con protección solar, resistentes al cloro y también al sol.

Estas firmas españolas se preocupan de testar los tejidos en laboratorios, antes de coser sus colecciones, para garantizar la seguridad de su uso y el buen envejecer de la prenda.

Consideran que la órbita del baño es un “dinamizador” del mundo de la moda. “Tenemos sol, playas y turismo, pilares suficientes para sostener este importante sector”, argumenta Lomba.

Y, precisamente, estos factores, junto a la coquetería y la necesidad de confort, fueron los que llevaron a la madre de Dolores Cortés, una modista valenciana, “a confeccionarse su propio bañador en la década de los cincuenta con un tejido elástico ideado por ella”, detalla su hija.

A partir de ese momento, comenzó a desarrollar trajes de baño, una labor que la diseñadora que ha vestido a la Selección Española de Natación mantiene, con más de sesenta empleados y ventas en tiendas propias, “corners” de El Corte Inglés y tiendas multimarca en Europa y México, además de desfilar en Miami, Madrid y Canarias.

Belén Larruy también aprendió el oficio en casa, junto a su madre, Guillermina Baeza, con quien ahora comparte las decisiones de la empresa, que arrancó en la década de los sesenta en Barcelona haciendo ropa de baño y lencería.

La firma Guillermina Baeza vende en tiendas multimarca, crea diseños infantiles específicos para otras marcas, como Nanos, y hace puntualmente colecciones cápsula con firmas como Mango, lo que le permite entrar en el mercado extranjero “por la puerta grande”.

“Ahora nuestro empeño está centrado en abrir nuevos mercados en México y Chile”, desvela Larruy.

El matrimonio formado por Lenita Burman y Luis Mentado son autodidactas. “Empecé cosiendo mis biquinis, luego los de mis amigas y poco a poco hacía más piezas que luego vendía en mercadillos”, cuenta esta canaria que se encarga de los diseños de mujer.

Con la demanda de sus productos, la pareja convirtió su casa en un pequeño taller. “La máquina de coser presidía el salón, y el pasillo era el almacén”, desvela Mentado, responsable de los “atrevidos y coloristas” bañadores masculinos, ideados “para hombres que se cuidan”.

En la actualidad, tienen once tiendas propias -nueve en las islas Canarias y dos en la península-, y su estrategia actual de mercado pasa por “refrescar continuamente las tiendas, espaciando la colección a lo largo del año”.

Todos estos creadores son conscientes de la importancia del modelo de negocio a través de internet, cuidan sus tiendas “online” y reconocen que su facturación digital oscila “entre un tres y un siete por ciento”.

Cuando a estos diseñadores y empresarios se les pregunta qué necesita el sector, responden que “una mayor profesionalización; sobre todo, oficio”, ya que, según Lomba, “mientras el diseño es el núcleo central del aprendizaje, los oficios medios se han perdido” por la deslocalización de la producción.

El objetivo final es recuperar el amor por la formación profesional, algo que ellos predican con el ejemplo.

            Carmen Martín e Inmaculada Tapia.  – EFE

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