Piden 3 años de cárcel para los acusados del accidente del metro de Valencia

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El suceso se produjo el tres de julio de 2006, a solo cinco días de que el papa Benedicto XVI aterrizara por primera vez en España para clausurar en Valencia el Encuentro Mundial de las Familias (EMF).
El suceso se produjo el tres de julio de 2006, a solo cinco días de que el papa Benedicto XVI aterrizara por primera vez en España para clausurar en Valencia el Encuentro Mundial de las Familias (EMF).

viamadridtv.es.- Agencias.-La Fiscalía ha pedido tres años y siete meses de prisión para la exgerente de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana y para los otros siete procesados en la causa del accidente del metro de Valencia ocurrido el 3 de julio de 2006, en el que murieron 43 personas y otras 47 resultaron heridas.

 

Así consta en el escrito de conclusiones provisionales presentado por la Fiscalía Provincial de Valencia ante el Juzgado de Instrucción número 21, que ha concluido la instrucción de la causa y ha procesado a ocho exdirectivos de la empresa pública FGV.

El Ministerio Fiscal considera que los hechos serían constitutivos de 43 delitos de homicidio, por imprudencia grave profesional; 37 delitos de lesiones, por imprudencia grave profesional; y un delito contra los derechos de los trabajadores, en su modalidad de seguridad e higiene en el trabajo.

Por ello solicita la pena de tres años y siete meses de prisión para los ocho procesados, acompañados de la inhabilitación especial durante cinco años y medio para el ejercicio de cargo directivo en empresa pública o privada en el caso de la exgerente, y para el ejercicio de profesión relacionada con el transporte de viajeros en los otros siete procesados.

El tres de julio de 2006, a solo cinco días de que el papa Benedicto XVI aterrizara por primera vez en España para clausurar en Valencia el Encuentro Mundial de las Familias (EMF), un convoy de la línea 1, la más obsoleta de la red metropolitana, descarriló en la curva previa a la estación de Jesús. Eran las 13.03 horas y en los andenes esperaban su llegada unas 150 personas.

El vuelco fue brutal y convirtió los vagones de la unidad y sus ventanales en una trampa mortal para los pasajeros, a treinta de los cuales se les daba ya por muertos a las dos horas del siniestro. El maquinista estaba herido y las autoridades confiaban en que explicara qué había ocurrido, pero murió poco después.

La investigación determinó que el convoy circulaba a 80 km/h (el doble de lo permitido) y una primera conclusión apuntó al conductor como único responsable de la tragedia, posiblemente a causa de un desvanecimiento. Por eso en 2007 el juzgado archivó la causa achacando el accidente al exceso de velocidad, sin ningún fallo técnico añadido.

Tuvieron que pasar siete años para que el juzgado, obligado por la Audiencia, reabriera el caso y practicara nuevas diligencias que han desembocado en nuevas investigaciones de ex altos cargos públicos de la época ante el riesgo de que prescriban los posibles delitos.

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