La UAH aborda en unas jornadas los abusos sexuales por sumisión química

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Fachada de la Universidad de Alcalá de Henares.

Madrid, (EFE).- Más de 400 estudiantes de Criminalística y Biología de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) han difundido sus proyectos sobre abusos sexuales por sumisión química en un programa de aprendizaje-servicio que expondrá sus conclusiones en unas jornadas en la Facultad de Farmacia de la UAH hasta el día 1 de marzo.

Las especialistas señalan que los agresores suelen ser personas del entorno de las víctimas y, en cuanto al perfil de estas, la franja de edad es muy amplia y va desde los 12 años hasta la madurez, pero es más común en mujeres jóvenes entre 20 y 30 años.

Según un comunicado de la UAH, la sumisión química puede ser fruto de una acción de un tercero -que utiliza determinadas sustancias químicas (medicamentos, drogas) para anular la voluntad de la víctima, sin que ésta sea consciente de ello-, o bien fruto de la vulnerabilidad de las propias víctimas.

En este caso, se aprovechan de que la víctima ha ingerido alcohol o drogas para cometer agresiones sexuales u otro tipo de delitos, como el robo.

Por tanto, se trata de concienciar sobre un doble aspecto: el consumo abusivo de drogas puede provocar situaciones que desemboquen en este tipo de delitos y, por tanto, es importante controlar el nivel de consumo.

Y el segundo aspecto: aunque no se produzca consumo de drogas, hay que estar alerta y tener constantemente controladas las bebidas para que nadie pueda depositar en ellas ningún tipo de drogas.

Las sustancias que pueden generar sumisión química son variadas y pueden ir desde el alcohol hasta drogas o fármacos como analgésicos, benzodiacepinas o hipnóticos.

“Cualquier sustancia que afecte al sistema nervioso central, tanto si son depresoras y nos provocan sueño, como si son estimulantes o alucinógenas, pueden ser empleadas en sumisión química para hacernos vulnerables”, indica la jefa del Servicio de Química del Departamento de Madrid del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, y profesora asociada del grado de Criminalística de Ciencias y Tecnologías Forenses de la UAH, Begoña Bravo.

Esta profesora de la UAH señala que la frontera para hablar de sumisión química está tanto en “la vulnerabilidad de una persona que, ya sea de forma voluntaria o involuntaria, haya consumido alcohol, drogas o medicamentos a un nivel que la conviertan en alguien sin voluntad” y, desde luego, “el arbitrio de otras personas que quieran hacerles daño”.

Bravo y la profesora del departamento de Ciencias Jurídicas Carmen Figueroa aclaran que en muchas ocasiones las víctimas de un abuso sexual por sumisión química no recuerdan absolutamente nada de lo que ha podido ocurrir.

Es común que al despertar se encuentren en un lugar que no conocen y al que no saben cómo han llegado, desnudas o sin ropa interior, o con esta puesta del revés; y que no se recuerda ni siquiera el dolor que le puedan haber infligido, porque el estado que genera esta sumisión química podría ser semejante a un estado de coma.

Son precisamente esos indicios los que nos pueden hacer dudar y acudir de inmediato a un centro sanitario para proceder a una revisión y a la realización de análisis.

En esa situación, las especialistas aconsejan acudir de inmediato al centro hospitalario para realizar pruebas que después servirán como pruebas periciales -analíticas, exploración corporal para localizar restos biológicos-, así como denunciar también cuanto antes, para obtener pruebas periciales -cámaras de vídeo de los locales, por ejemplo- y testificales.

Figeroa y Bravo advierten de que aunque hay sustancias que permanecen más tiempo que otras en el organismo, siempre es posible encontrar huellas.

Estos indicios pueden permanecer bien en la sangre o en la orina -y eso ayuda a conectarlo directamente con el momento de los hechos- o en otro tipo de muestras, como la de cabello, que puede tomarse a partir de la cuarta o quinta semana de los hechos y ayudan a hacer un análisis retrospectivo.

Los abusos sexuales mediante sumisión química están tipificados en el Código Penal desde el año 2010.

Tras el caso de ‘la manada’ se ha propuesto una reforma del Código Penal para que desaparezca la distinción entre violación y abusos sexuales, recogiendo el sentir de la sociedad.

No obstante, y hasta que esa reforma sea aprobada, “debemos advertir que las víctimas de abusos sexuales no están desamparadas, ya que la pena de prisión para el autor de dicho delito puede llegar a los 10 años, si concurren algunas agravantes, tales como la especial vulnerabilidad de la víctima -si por ejemplo se encontraba muy bebida- o cuando en el delito se comete por dos o más personas”, señala Carmen Figueroa.

Los alumnos participantes en el programa, que tiene por objetivo concienciar a la comunidad universitaria y a la sociedad en general sobre los abusos sexuales que se cometen por sumisión química, han difundido sus proyectos en centros educativos, medios digitales y entre la sociedad en general.

En las jornadas organizadas en la Facultad de Farmacia los participantes tendrán la oportunidad de conocer más en profundidad los aspectos legales y toxicológicos relacionados con esta problemática social, informa la UAH en su comunicado. EFE

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