Preso que acuchilló a otro en misa: «Me amenazó, iba a violar a mi sobrina»

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Sede de la Audiencia Provincial de Madrid.

Madrid,  (EFE).- El recluso de la prisión madrileña de Soto del Real que acuchilló a otro e intentó matarlo mientras ambos estaban en misa en 2017 ha asegurado este lunes que su víctima le amenazó con que iba a violar a su sobrina y que él hace «cualquier cosa» por la familia, aunque ha reconocido que actuó así «porque iba drogado».

La Audiencia Provincial de Madrid ha juzgado hoy a Raikel Rafael A.P, de origen dominicano, acusado de un delito de asesinato en grado de tentativa.

La fiscal pide para él en sus conclusiones, ahora definitivas, 12 años de prisión, en lugar de los diez que pedía en principio.

Según el relato del fiscal, corroborado por los funcionarios de prisiones que presenciaron el momento, durante la mañana del 19 de noviembre de 2017, cuando los presos se encontraban en misa dentro de la cárcel, Raikel Rafael A.P se sentó en el banco de detrás de su víctima y, «con la intención de acabar con su vida y de manera sorpresiva», le asestó dos cuchilladas en el cuello.

Para ello, el acusado utilizó un cuchillo de plástico de los que ofrecen en el centro penitenciario a los presos para comer, al que había insertado cuatro cuchillas de afeitar, y que según los funcionarios de prisiones fue hallado días después entre su ropa.

Durante su interrogatorio, el acusado ha sostenido que nunca acuchilló a la víctima, aunque sí le agredió «a puñetazos», porque éste le había amenazado con «robar a su madre y violar a su sobrina de 8 años». «Yo le dije que iba a por él, a mi familia no me la van a tocar», ha apostillado.

Además, ha asegurado que se encontraba bajo el efecto de las drogas, que consume asiduamente desde que entró en prisión, y concretamente ha dicho que el día de los hechos había «fumado marihuana y esnifado caballo, así que no era consciente de lo que hacía».

No obstante, al hacer uso de su derecho a la última palabra, el acusado ha reconocido que sí lo hizo y ha sostenido que «fue porque iba drogado, ya está». «De todos modos, ya da igual», ha concluido.

También han declarado como testigos la madre y la hermana del acusado. Aunque la segunda ha afirmado que «él estaba convencido de que su familia se encontraba en peligro», la primera ha dicho que «nunca» sintió estar amenazada y que no sufrió ningún robo.

Al finalizar su declaración, la madre de Raikel Rafael A.P se ha acercado a él para darle un beso, pero él se ha apartado bruscamente y le ha dicho: «Sabes los años que llevo consumiendo y que fuiste robada, ¿por qué no has dicho la verdad?».

Por otra parte, el interno agredido, que ahora cumple condena en la prisión madrileña de Estremera, ha explicado que el acusado le «agarró por la espalda» y le «cortó el cuello», si bien ha asegurado que «para llegar a ese percance no hubo ningún enfrentamiento grave» entre ellos.

Por «el ánimo de matar» del acusado, la «intensidad» del ataque y la «reiteración» en el mismo, la fiscal ha decidido aumentar su petición de pena para Raikel Rafael A.P, que ha interrumpido la presentación de su informe en varias ocasiones para protestar, y ha garantizado que «no hubo nada casual ni improvisado», sino que «fue todo frío y deliberado».

Por su parte, la defensa del acusado ha alegado que éste nunca quiso acabar con la vida de la víctima, sino «darle un escarmiento para que no quisiera cumplir las amenazas que le había dicho». EFE

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