Madrid, 4 jun (EFE).- La Delegación del Gobierno en Madrid era ya consciente a mediados de febrero de la gravedad de la COVID-19 y, de hecho, elaboró protocolos de protección en los que recomendaba a sus trabajadores mantener una distancia de seguridad de “al menos un metro” para reducir el riesgo de contagio y el frecuente lavado de manos, entre otras medidas preventivas básicas para minimizar la posible transmisión del nuevo coronavirus SARS-CoV-2,  según el segundo informe de la Guardia civil entregado a la jueza que investiga el 8M.

El informe, al que ha tenido acceso Efe, recoge las declaraciones de algunos testigos, entre ellos responsables de Seguridad Ciudadana y de Riesgos Laborales de la Delegación del Gobierno. Algunos de ellos manifiestan que ya “a mediados de febrero” mantuvieron reuniones de altos cargos de ese organismo porque “había una conciencia real del problema del COVID-19”.

De hecho, se elaboraron protocolos dentro de la Delegación para la protección del virus, con una primera versión el 28 de febrero y la “difusión masiva” entre los trabajadores, incluido el propio delegado, el 2 de marzo.

Algunos de los testigos, también de ese área de la Delegación, reconocieron ante la Guardia Civil que se llamó a los convocantes de manifestaciones en los primeros días de marzo para prevenirles del riesgo de celebrarlas y recomendarles que las suspendieran de forma voluntaria. No se llamó a todos, en cualquier caso.

La mayoría, según esos testimonios, lo hizo, aunque algunos prefirieron que la propia Delegación se lo prohibiera de forma expresa.

Otros testigos aseguran que a partir del 8M el personal de la Delegación empezó a concienciarse del riesgo del coronavirus “al ver el índice de contagios que hubo en esa manifestación”.

La Guardia Civil incorpora también en su informe las declaraciones efectuadas por dos responsables del área de sanidad de la Delegación en calidad de testigos.

Una de ellas reconoce que, a día de hoy y a la “vista de la información que existe en la actualidad”, vería “totalmente descabellado” la celebración de manifestaciones en fechas próximas al 8M, si bien admite que entonces la información “no era la misma y no se podían evaluar los riesgos”.

Por ello, dado que la información “no era lo suficientemente amplia”, no le resultó extraño que no se suspendiesen las manifestaciones convocadas, aunque a su juicio la celebración de estas convocatorias pudo elevar el número de contagios.

También en opinión de la otra trabajadora, “cualquier aglomeración de personas favorece” el aumento de contagios y aunque considera que “no era el momento adecuado” para celebrar manifestaciones, admite también que entonces no se tenía tanto conocimiento de la pandemia.

Según el testimonio de la primera funcionaria, toda la información que recibía su departamento sobre la COVID provenía del Ministerio de Sanidad y, al preguntarle si oyó algún comentario de trabajadores sobre la pandemia antes del 8M, reconoció que era “un tema candente en los medios, pero que nadie le hacía mucho caso ni tomaba medidas concretas”. EFE

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