Ayuso, de diputada rasa del PP a azote ‘internacional’ de Pedro Sánchez

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Diaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Madrid, 13 oct (EFE).- Apenas cinco años ha tardado Isabel Díaz Ayuso en recorrer el camino de diputada rasa del PP en la Asamblea de Madrid a presidenta de la Comunidad y ‘azote’ del Gobierno de Pedro Sánchez -con proyección incluso en la prensa extranjera-, con una gestión marcada en los últimos meses por la crisis del coronavirus.

El económico Financial Times dedica este martes una entrevista a la presidenta madrileña donde da voz a sus críticas al Gobierno central en plena crisis entre ambas instituciones, con el estado de alarma de fondo.

Aunque el papel de Ayuso liderando las críticas autonómicas al Gobierno de la nación viene de antes de la pandemia, a cuenta de la defensa del liberalismo y de las críticas a los apoyos independentistas y nacionalistas de Sánchez.

Licenciada en Periodismo en la Universidad Complutense, su avance en la política pasó por ser presidenta del Comité de Afiliaciones del PP de Madrid, responsable del área nacional de Comunicación Digital del PP e integrante del equipo de redes sociales del partido.

Con este trabajo llevó la campaña de redes de Cristina Cifuentes e incluso dio voz -vía Twitter- a Pecas, el perro de Esperanza Aguirre, con su propia cuenta en la red social.

Elegida diputada regional en 2011, en 2017 Ayuso ascendió a viceconsejera de Presidencia y Justicia de la mano de Cifuentes y un año después, con ésta ya dimitida, fue nombrada vicesecretaria de Comunicación y portavoz del PP madrileño.

Pocos meses pasaron hasta que el presidente del PP, Pablo Casado, pensó en ella para ser candidata en las elecciones de la Comunidad de Madrid de 2019.

Ayuso, por su parte, apoyó desde el primer minuto en las primarias del partido a Casado, con quien compartió los primeros pasos en política, cuando se afilió al partido y se incorporó al distrito madrileño de Moncloa-Aravaca, donde también estaba el actual dirigente del PP.

Con la candidatura de Ayuso llegaron las primeras declaraciones polémicas con repercusión en los medios, como cuando dijo que los atascos son una «seña de identidad» de la capital o cuando planteó considerar al «concebido no nacido» como un miembro más de la unidad familiar para determinadas gestiones.

Ya en sus primeros meses de gestión Ayuso quiso marcar distancias con sus predecesoras en el cargo, Aguirre y Cifuentes, cuando la Fiscalía Anticorrupción pidió la imputación de ambas en la pieza del caso Púnica que investiga la supuesta financiación irregular del PP madrileño.

«Soy otra persona, tengo otro perfil», aseveró Ayuso, rápidamente respondida en redes sociales por Cifuentes: «No hay que apagar la luz del otro para lograr que brille la nuestra».

Ayuso fue perfilando su figura con el paso de los meses. De tener que defenderse (pesó sobre ella un préstamo de Avalmadrid a una empresa de su padre) a ejercer de ariete contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

En este cambio de registro tuvo gran responsabilidad Miguel Ángel Rodríguez, exportavoz del Gobierno de José María Aznar, a quien Ayuso fichó como jefe de gabinete en enero, semanas antes de estallar la pandemia, y que no contó con la aprobación de su socio de Gobierno, Ignacio Aguado (Cs) -dejando en evidencia una vez más las discrepancias internas del Ejecutivo madrileño-.

Con Rodríguez en su equipo -aunque ya la había asesorado en la campaña electoral- el perfil de Ayuso se ha endurecido, aunque ha seguido protagonizando algunas polémicas, como atribuir la ‘d’ de Covid-19 a ‘diciembre’ y no ‘disease’ (enfermedad en inglés).

Durante la pandemia, pese a resultar ella misma contagiada por Covid-19, multiplicó su exposición pública y política no sólo liderando la gestión de su Gobierno sino con un perfil de dura oposición a la gestión de Sánchez, haciéndola ganar un gran peso en el debate nacional similar al que tienen los presidentes de otras comunidades como Cataluña o el País Vasco.

Las últimas semanas, ante el avance de los contagios en Madrid y las exigencias del Gobierno de la nación de que se endureciesen las medidas para contener el virus, Ayuso ha desviado la atención de su gestión recurriendo al ataque político, acusando a Sánchez de dar un trato desigual a la Comunidad frente a otras regiones con similares datos y de causar así un grave daño económico a la región.

Un duro discurso, con acusaciones a Sánchez de «amenazas», de traer el «caos» a Madrid o de actuar desde la «imposición», que ha llegado hasta las páginas de Financial Times, donde Ayuso ha calificado al Gobierno de Pedro Sánchez de «autoritario». EFE

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