Chamberí, Tetuán o Majadahonda, los nuevos confinados por zonas de salud

0
233

Marta Moreno e Inés Verdejo

Madrid, 26 oct (EFE).- Desde este lunes, más de medio millón de madrileños de 32 zonas básicas de salud tienen restringida la movilidad salvo por causas justificadas. No es una novedad para distritos como Puente de Vallecas o municipios como el de Getafe, que ya estuvieron afectados semanas atrás por estas restricciones, pero sí lo es para los vecinos de Chamberí, Tetuán o el municipio de Majadahonda.

La zona sanitaria de Guzmán el Bueno, en Chamberí, es la única de ese distrito que se encuentra confinada, por lo que no se puede entrar ni salir salvo causa justificada, como ir al médico o a trabajar, y la mayoría de los vecinos lo achacan a una mayor afluencia de estudiantes universitarios.

«Es una zona donde hay muchas fiestas de estudiantes. Este es un barrio de gente muy mayor que se cuida mucho y también de estudiantes que no se cuidan tanto», comenta María José, mientras pasea a su perro por la parte restringida de la calle de Guzmán el Bueno.

«A mí poco me afecta porque hago lo mismo de siempre, ir al supermercado, pasear al perro dentro de la zona y teletrabajar. Así que realmente, no lo noto», asegura la mujer, que acepta la medida porque «lo importante es terminar con esta pesadilla».

Sostiene que lo único que le afecta de este nuevo estado de alarma es no poder ir a la sierra a ver a su familia pero, insiste: «Si con esto termináramos con esta pesadilla, yo me encerraría un año en mi habitación».

En el centro de salud de Guzmán el Bueno, los sanitarios confirman la hipótesis de que las fiestas de estudiantes son la principal causa de una mayor incidencia en la zona. Eduardo, uno de los diez pacientes que hacen cola en el exterior del ambulatorio, también señala la misma causa.

El joven, que no supera los 25 años, explica a Efe que en esta área «hay mucha gente joven» y «mucho ocio y mucha vida». Por su parte, cree que durante la semana no le van a afectar especialmente las medidas, pero sí durante el fin de semana, «en el ocio, más que nada».

«Yo, al ser joven, por la noche me afectará un poco al ocio, porque el resto de actividades no están muy limitadas. Si te quieres desplazar al centro sí que te va a afectar, pero en esta zona se puede hacer de todo», comenta.

A un lado de la calle Vallehermoso está el negocio de Alfonso, que se encuentra en la zona confinada; al otro lado de la misma calle está el mercado del barrio, fuera del área restringida.

Alfonso, que viene de tomar un café en su bar de siempre, ahora en zona restringida, asegura que, hasta el momento, no ha visto que «hayan parado a nadie en el barrio», donde no hay sensación «de mucho control».

«No parece que haya mucha policía, el tráfico es normal para un lunes. De momento todo está aparentemente normal», afirma el hombre.

A unos metros está el mercado Vallehermoso que, por muy poco, no está en zona confinada, aunque muchos trabajadores como Esther no tienen muy claro si la gente que vive «enfrente» puede ir a comprar allí, porque «tanto los vecinos de un lado y del otro son nuestros clientes».

«No vas a mandar a una señora mayor a un mercado que le quede a dos kilómetros de distancia», argumenta la mujer.

José María, dueño de una frutería del mercado también lamenta que, con las nuevas medidas, tienen a los clientes «divididos», porque unos pueden venir y otros no», aunque afirma que está dispuesto a llevar la comida a casa «o a donde sea» a quien no pueda ir y, de hecho, ya ha preparado carteles para informar de ello a sus clientes.

Más al norte de Madrid, en el distrito de Tetuán, también está confinada la zona de Villaamil, donde José Antonio, que espera en el exterior del centro de salud, comenta que a él las restricciones no le afectan especialmente porque puedes ir a «hacer la compra» o tomar un café en los bares igualmente.

A las puertas del centro de salud, que es bastante pequeño, esperan unas 5 o 6 personas y los sanitarios afirman que este ambulatorio no tiene apenas ventanas, algo que se puede observar a simple vista.

María Isabel comenta que, aunque pertenece a una zona no confinada del distrito, acude al centro de salud de Villaamil porque le viene «mejor», como también han decidido hacer muchos vecinos, por lo que no entiende muy bien las medidas y cree que la gente tampoco «se entera mucho».

Yahaira regenta uno de los bares de la zona y asegura que estas nuevas medidas le afectarán «muchísimo» porque verá reducido 3 horas el horario del local, y algunos de sus clientes de calles próximas pero zonas diferentes no podrán ir, por lo que «hasta que no se levante el confinamiento» los bares tratarán de aguantar.

Fuera de Madrid capital, también hay municipios que desde este lunes cuentan con zonas confinadas, como Majadahonda, con restricciones que afectan al centro del pueblo, a grandes urbanizaciones como Las Huertas, y a muchos centros educativos como el colegio Antonio Machado o el instituto Leonardo Da Vinci, que dependen del centro de salud Cerro del Aire.

Margot, una señora que trabaja en la zona de la Gran Vía de Majadahonda comenta a Efe que ella viene desde Madrid y no ha tenido que enseñarle a nadie los documentos que le han preparado en el trabajo para acceder a esta área restringida.

Desde el Ayuntamiento le han explicado que los controles se empezarán a desplegar en las zonas perimetrales que separan la zona afectada de municipios anexos como Las Rozas del resto de zonas de Majadahonda que no tiene restricciones.

Otro vecino reconoce a Efe que no tenía conocimiento de estas limitaciones y cuenta que se ha despertado a primera hora para acudir andando a su centro de salud, pero explica que él se mueve andando a todos sitios y vive en la zona afectada, por lo que las limitaciones no le supondrán ningún inconveniente. EFE

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here