La acusada de asesinar a su bebé reconoce que la dejó morir sola en su casa

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Agencias.- La mujer acusada de asesinar en Málaga a su bebé de 17 meses tras dejarla en el domicilio familiar durante un mes con un biberón y unas galletas, ha reconocido que la dejó morir sola en la habitación de la casa a oscuras, con la persiana bajada y la puerta cerrada.

El juicio popular ha comenzado este lunes en la Ciudad de la Justicia de Málaga y durante la vista oral la procesada ha reconocido todo el relato acusatorio del fiscal entre sollozos y ha permanecido toda la sesión con la cabeza bajada, mirando al suelo.

La procesada ha admitido que cuando dejó a la niña en la casa sola era consciente de que moriría, ha señalado que nunca enseñó su hija ni a los amigos ni a su nueva pareja sentimental y ha asegurado que está muy arrepentida.

La mujer quedó embarazada en su país, Marruecos, y se trasladó a España a finales de marzo de 2017 con su madre y hermanos mayores, que vivían en la localidad malagueña de Vélez-Málaga en una posición económica desahogada, y así poder ocultar por motivos culturales y sociales su estado al padre.

La joven dio a luz en dicho municipio el 4 de mayo de 2017 y se quedó a vivir en la casa de su hermana y su cuñado, que iban y venían de Marruecos y durante ese tiempo ella tuvo servicio gratuito de guardería para que pudiera continuar sus estudios, que abandonó y fue dada de baja por su absentismo.

A finales del curso escolar 2017/18 la acusada decidió trasladar su residencia a Málaga y alquiló un apartamento con el dinero que le enviaba su familia. La procesada ha reconocido que en agosto de 2018 comenzó a trabajar de camarera en una discoteca en horario nocturno y para ello dejaba sola al bebé con quince meses. La mujer cuando terminaba su jornada laboral no regresaba a su casa sino que se dirigía a casa de una amiga, por lo que dejaba prácticamente sola a diario en la casa a su hija.

También ha admitido que desde mediados de septiembre de 2018, pasó a dormir de forma habitual en el domicilio de un amigo y para ello dejaba sola la bebé toda la noche hasta la tarde del día siguiente y esta situación se mantuvo incluso cuando dejó de trabajar.

En octubre del mismo año abandonó definitivamente el apartamento y dejó a su hija en el dormitorio, sobre la cama, con la puerta cerrada y la ventana con la persiana bajada, en condiciones de oscuridad, tan solo con un biberón y unas galletas.

El fiscal le pide 21 años de cárcel por un delito de abandono temporal y asesinato, mientras que su defensa, José Luis Rodríguez, ha asegurado que ella quiere pagar por lo que ha hecho, pero entiende que se debe rebajar la pena a 16 años.

Este letrado ha pedido comprender que era una mujer que había sufrido malos tratos, que se había intentado suicidar y que sufría exclusión social “por lo que hay valorar una serie de circunstancias sociales, personales y familiares”.

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