La pandemia pasa factura al roscón: menos ventas y colas en las pastelerías

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EFE.- El tradicional roscón de Reyes mantiene en esta Navidad atípica sus ventas en supermercados, cae en el canal de la restauración por las restricciones de aforo por la covid y en las pastelerías artesanales se prolongan las colas de espera para adquirirlo, en líneas generales, en tamaños más pequeños.

No está claro de dónde procede su receta, pero sí hay consenso en el hecho de que con azúcar, mantequilla, agua de azahar, harina, levadura y huevos se consigue un alimento capaz de generar colas en tiempos de pandemia, tras un año que culmina tan difícil que hace preguntarse si realmente alguien se merece encontrar el “haba” y -según la tradición- pagar el roscón.

El presidente de la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac), Felipe Ruano, estima que en esta campaña navideña se va a vender un 10 % menos que en la de 2019 (cuando comercializaron 30 millones de roscones) y, en líneas generales, de tamaños más pequeños.

La caída, según explica a Efeagro, viene provocada sobre todo por una reducción de un 40 o 50 % de las ventas en el canal Horeca (hostelería, restauración y cafeterías), ya que los supermercados han logrado sostener su demanda.

Una característica de la nueva normalidad de 2020 es la tendencia de elaborar roscones más pequeños. La pastelería Mallorca, por ejemplo, ha decidido no producir su roscón más grande, el de 10-12 personas, dadas las restricciones en el número de personas que pueden reunirse en los hogares.

La Mallorquina, reconocida como la primera pastelería en introducir en Madrid el roscón de Reyes desde Francia, se enorgullece del “mimo” con que se elabora cada pieza que, “como producto artesano que es, a veces no tiene una forma regular perfecta, como las croquetas de una madre”, afirma Laguna.

Para el maestro pastelero Oriol Balaguer, que ofrece sus roscones en su obrador de La Duquesita en Madrid, “uno bueno” tiene que ser fruto de una “fermentación larga -aproximadamente de 48 horas-, masas blandas y un punto equilibrado de azahar”.

Para los que continúen con la pasión repostera surgida a raíz del confinamiento, el chef Jordi Roca, de El Celler de Can Roca, ha lanzado la campaña “Este año no estamos para habas”, en la que anima a cambiar esta legumbre en su dulce por “sorpresas positivas que ayuden a encarar el nuevo año con ilusión” y ha difundido una receta para los que se atrevan a prepararlo en casa.

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