El TSJ confirma 8 años de prisión a un hombre por agresión sexual

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Madrid, 7 ene (EFE).- El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha confirmado la pena de ocho años de prisión impuesta a un hombre por agredir sexualmente en 2014 a una mujer a la que engañó ofreciéndole un puesto de trabajo inexistente a través de una página web.

El tribunal ha ratificado los ocho años de prisión y los seis de libertad vigilada impuestos a Agustín C. C. por agredir en Madrid a una joven a la que no podrá acercarse a menos de 500 metros, ni comunicarse con ella.

Asimismo, tendrá que abonar una cantidad de 20.000 euros a la víctima por los daños morales causados.

El abogado de la defensa recurrió la sentencia porque consideró que existían errores en las valoraciones de la prueba porque la declaración de la víctima ponía “en serias dudas la existencia de agresión sexual” y abría la posibilidad de que se hubiera tratado de una relación consentida.

Pero el TSJ da validez al testimonio de la mujer, que fue la prueba de cargo principal, porque fue persistente, mantuvo una misma versión de los hechos “sin ambigüedades ni contradicciones” y fue “en todo momento firme y veraz”, sin apreciarse “contradicciones esenciales”.

Los hechos ocurrieron en 2014, pero el hombre no fue detenido hasta 2019. La víctima lo identificó en un reportaje de televisión en el que apareció una foto de él por hechos similares y se puso en contacto con el programa para que le pudieran identificar.

El agresor contactó con la mujer, que tenía entre 18 y 19 años, a través de una oferta de trabajo falsa como recepcionista en un spa que publicó en una página web.

La víctima llamó por teléfono al número que aparecía en el anuncio y fue informada por el procesado acerca del puesto. Posteriormente, éste le dio el contacto de una mujer para que le diese más detalles, pero la mujer no existía y con quien realmente estaba hablando la joven era con el propio agresor.

Empleando la identidad ficticia, concertó una cita con la víctima y, en el encuentro, se identificó como el jefe del spa, dirigiéndose juntos hasta el número 54 de la calle Alcántara de Madrid.

La condujo a la zona de los vestuarios, donde le informó que tenía que comprobar cómo se desenvolvía y le instó a desnudarse. Según la sentencia, la joven se vio sobrepasada por la situación y accedió a ello.

Tras negarse a mantener relaciones íntimas con él, la inmovilizó y después la agredió sexualmente hasta en dos ocasiones.

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