La abogada española que tiene en jaque al primer ministro Mark Rutte

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Eva González Pérez, abogada española.

EFE.-Eva González Pérez, abogada española que ejerce desde hace dos décadas en Países Bajos, destapó el mayor escándalo político y administrativo de la década de gobierno de Mark Rutte: la ilegalidad institucional en la aprobación de ayudas a 26.000 padres, en su mayoría de origen extranjero, para los cuidados de sus hijos.

El escándalo estalló en el Parlamento y en la prensa nacional gracias a la perseverancia de esta letrada, nacida en España (Cáceres, 1973), que pasó años sin tirar la toalla, haciendo llamadas de teléfono, enviando correos y visitando a funcionarios de la agencia tributaria para demostrar que sus clientes no habían defraudado a Hacienda y necesitaban las ayudas.

Decenas de miles de familias, en su mayoría de origen turco y marroquí, fueron víctimas de acusaciones infundadas de fraude en la asignación que usaban para financiar el cuidado de sus hijos y fueron obligados a devolver cantidades ingentes de dinero, a veces de hasta 100.000 euros, en el plazo de semanas, llevando a muchos a perder su casa y su trabajo.

Las deudas rompieron familias e hicieron a otras trabajar día y noche para reunir el dinero recibido durante años. Muchos siguen sufriendo problemas personales y psicológicos a causa del daño económico sufrido, algo que el gobierno neerlandés quiere compensar ahora con una indemnización de 30.000 euros que evite la dimisión del Ejecutivo en bloque.

“Ese dinero lo ofrecen porque en realidad no saben por dónde empezar, esto es como un volcán que ha estallado de repente. Llevo veinte años ejerciendo esta profesión y nunca había visto algo así”, admite, en conversación telefónica con Efe, desde su despacho en Eindhoven.

Ni siquiera empezó su caso alegando discriminación, sino errores de procedimiento e ilegalidades, el fondo de la cuestión, que dejaron “a toda esa gente sin poder pagar sus facturas”, mientras trataban de solucionar el problema con Hacienda.

El caso llegó a sus manos por obra del destino. Su marido, que dirigía en 2014 una agencia de niñeras, no sabía cómo ayudar a sus clientes, los padres que requerían sus servicios para el cuidado de sus hijos, y recurrió a ella.

Confiada en que el “sistema funciona”, les dijo que mandaran la documentación que la agencia tributaria les reclama para demostrar que no hubo fraude y “segura de que todo se arreglaría, desbloquearían las ayudas y podrían seguir con su vida”, pero algo empezó a “olerle mal” cuando Hacienda se mantenía firme y exigía rembolsar asignaciones recibidas.

“A mis clientes los bloquearon y no les daban ninguna explicación. Enviaron contratos de trabajo, pagos… Todo lo tenían bien, pero los funcionarios no desbloqueaban las ayudas, y les pedían esperar tres semanas más, después meses, hasta que les volvían a comunicar que no tenían derecho a recibir nada”, rememora.

González terminó Derecho en la Universidad de Utrecht en el 2000. Ahora, tras poner en jaque la discriminación institucional de Países Bajos, tiene respuestas y disculpas de algunas autoridades neerlandesas: han cometido errores, ocultado datos, tratado de frustrar investigaciones y han elaborado un perfil étnico de sus victimas.

“Han llegado a convertir el tema en un asunto personal, han trabajado en mi contra, tenían mi nombre escrito en sus documentos alertando a sus compañeros de que tuvieran cuidado con lo que me cuentan”, dice. Todo esto le confirmó que “no veía fantasmas” y que había una caso real de injusticia.

La diputada neerlandesa Renske Leijten clamó que “esta mujer merece una estatua, nombres de calles y de plazas” porque, argumentó, “nunca debe olvidarse lo valiente que ha sido, modesta hasta el último suspiro” por haber arrojado luz sobre la discriminación administrativa de la agencia tributaria de Países Bajos.

Como consecuencia, hoy dimitió Lodewijk Asscher, líder socialdemócrata y ministro de Asuntos Sociales entre 2012 y 2017. Mañana, Mark Rutte reunirá a su equipo para hablar de la posible dimisión, a tan solo dos meses de las elecciones legislativas, poniendo patas arriba el escenario político neerlandés.

Imane Rachidi

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