PP y Cs, una pareja estable pese a los choques en la Comunidad de Madrid

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Díaz Ayuso e Ignacio Aguado. Foto CAM

Madrid, 23 ene (EFE).- El PP y Ciudadanos han logrado estabilizar sus gobiernos de coalición pese a algunos encontronazos que han tenido, muy visibles en la Comunidad de Madrid, y otros más puntuales, como el que les acaba de enfrentar en Murcia a cuenta de la vacunación del consejero de Salud, que finalmente ha dimitido.

La situación del Gobierno de Murcia, después de que el consejero de Salud, Manuel Villegas (PP) se saltara el turno para vacunarse junto a decenas de miembros de su departamento, ha agitado una relación que hasta ese momento se ha desarrollado prácticamente sin altibajos.

Aunque es Madrid donde las discrepancias han disparado varias veces la posibilidad de una ruptura por los reiterados desencuentros entre la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y su vicepresidente, Ignacio Aguado, la situación que se generó esta semana en el Ejecutivo murciano llegó a ser muy tensa por la presión de Cs, incluso de la propia Inés Arrimadas, para que dejara su cargo.

Fuentes de la parte naranja del Ejecutivo autonómico aseguran a Efe que en ningún momento se barajó la posibilidad de romper la baraja si Villegas no dejaba el cargo y que el asunto se resolvió sin la intervención de la dirección nacional.

En todo caso, esta coalición en la Región de Murcia, salida como las otras de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2019, ha estado funcionando sin sobresaltos hasta ahora, salvo muy al principio que tuvieron sus más y sus menos a cuenta de la adjudicación de la televisión autonómica.

Las dos partes se entienden perfectamente, dicen las mismas fuentes, que destacan la excelente relación que tienen con el presidente murciano, Fernando López Miras, “probablemente la persona de todo el gobierno que tiene más claro cómo funciona una coalición”.

Pendiente de un hilo sí que estuvo el pacto en el ayuntamiento de Murcia, con tensiones muy evidentes durante meses entre el alcalde, el popular José Ballesta, y el primer teniente de alcalde, Mario Gómez, de Cs, que alcanzó su momento más crítico cuando éste firmó un acuerdo para la reactivación económica con el PSOE y Podemos. Las aguas volvieron luego más o menos a su cauce en junio pasado.

Mientras tanto, en la Comunidad de Madrid se acumulan los desplantes entre Ayuso y Aguado, y son notorios los intentos del vicepresidente naranja por marcar un perfil propio y ajeno al enfrentamiento con el Gobierno central que está marcando la gestión de la presidenta regional durante toda la pandemia.

Las desavenencias, que son constantes y públicas, han sido vistas como una oportunidad para el PSOE con el fin de poder promover una moción de censura a Ayuso, cediendo incluso la Presidencia de la Comunidad a Ciudadanos, pero Aguado lo descartó por completo sin darle ni siquiera una vuelta, aunque Ayuso sí barajó en un momento dado convocar elecciones anticipadas.

Ni siquiera Aguado se lo planteó después de la mayor crisis que han vivido hasta ahora y que debido a la gestión de las residencias en la primera ola de la covid, una competencia que Ayuso retiró a Ciudadanos para dársela a la Consejería de Sanidad, que controlan los populares.

Aunque sea a trompicones, hay un empeño claro, también desde las respectivas direcciones nacionales, en agotar la legislatura.

Madrid capital es en cambio un oasis de entendimiento y la coalición funciona sin problemas. Hubo al principio desacuerdos sobre todo por cómo articular la movilidad en el centro, pero en la gestión de la pandemia han sido una piña.

Igual de bien marchan los gobiernos de coalición en Castilla y León y Andalucía, con Ejecutivos muy estables y sin tensiones.

Hasta tal punto hay sintonía en Andalucía entre las dos fuerzas, que el vicepresidente de la Junta, Juan Marín (Cs), no descartó concurrir con el PP en coalición a las próximas autonómicas, algo que no gustó a Arrimadas, quien lo desechó por completo.

Precisamente Arrimadas ha estado esta semana en Sevilla, donde se ha reunido con el presidente andaluz, Juanma Moreno, y ha constatado la solidez de la coalición.

Marín tiene una excelente relación con el presidente andaluz, según su entorno, y tan solo este verano se vio que discrepaban sobre la conveniencia de reestructurar el Gobierno andaluz, una idea que defendió Marín para cargarse a la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, de su mismo partido.

Sin embargo, el PP no quería y la cosa quedó en una reestructuración de delegados territoriales, con menos competencias para la consejera de Igualdad, pero el pulso entre Marín y ella, que tiene el respaldo de la dirección naranja, continua.

También en Castilla y León se respira tranquilidad en el tándem Alfonso Fernández Mañueco-Francisco Igea. “En general la relación es bastante buena”, dicen a Efe desde la Vicepresidencia.

En una gestión volcada en la pandemia, se aprecian diferencias en cuanto a que Igea es más proactivo en el planteamiento de medidas más restrictivas, mientras que el presidente ha sido “más moderado” en este sentido, explican.

No obstante, estos últimos días Mañueco ha adoptado un papel “más beligerante” al decidir un adelantamiento del toque de queda que ha sido recurrido por el Gobierno central por vulnerar el decreto del estado de alarma. 

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